jueves, 17 de agosto de 2017

Club del Adulto Mayor "La sabiduria de los años"


Articulos publicados en el Blog de Enero a julio 2017

Revertir el envejecimiento por Adolfo Pérez Agustí PARTE 1 31/7/17

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domingo, 11 de junio de 2017




Un tratamiento novedoso y no invasivo, usando estímulos visuales, podría ayudar en el tratamiento del Alzheimer. Lo haría reduciendo, de manera notoria, las placas beta amiloide en la corteza visual y recuperando las células encargadas de hacer la limpieza en el cerebro, las ahora famosas células microgliales.

La base del tratamiento es la inducción de ondas cerebrales, conocidas como oscilaciones gamma, que se ha demostrado ayudan al cerebro a suprimir la formación de las placas beta amiloide y a fortalecer a las células responsables de destruirlas. Aunque muchos estudios son necesarios para saber si lo mismo sucede en humanos, ese si es un desafío enorme porque de ser así, se dispondría de un tratamiento no invasivo y de fácil acceso. Li-Huei Tsai, profesor de neurociencia y director del MIT Picower Institute for Learning and Memory, dice que “ese si condicional es uno grande, porque muchas de las cosas que se han descubierto que funcionan en ratones, luego fallan en mostrar los mismos beneficios en humanos. Pero si los humanos se comportan de forma similar a los ratones en respuesta a este tratamiento, yo diría que el potencial es enorme”.

Tsai y Ed Boyden, coautor del trabajo y profesor de ingeniería biológica de ciencias del cerebro en el MIT, han fundado una compañía, Cognito Therapeutics, con el propósito de adelantar estudios en humanos.

“Este importante anuncio puede ser de un impacto capital para el entendimiento y tratamiento de esta devastadora enfermedad, que no solo aflige al paciente sino a sus familias. Nuestros científicos en el MIT han abierto la puerta a un nuevo mundo en la investigación de este desorden cerebral, de las causas y de la forma de prevenirlas”, dice Michael Sipser, decano de la Escuela de Ciencias del instituto.

Estudios previos en pacientes con Alzheimer han indicado que además del problema de la acumulación de placas ellos presentan alteraciones en las ondas gamma, todo lo que dificulta las funciones normales del cerebro y lleva a ese repertorio de comportamientos anómalos en quienes lo sufren.
Las ondas gamma, que varían de 25 a 80 hertzios (ciclos por segundo), se cree contribuyen a las funciones normales del cerebro como la atención, la percepción y la memoria.

En un estudio previo, con ratones que habían sido modificados para desarrollar el Alzheimer, sin mostrar sin embargo la formación de placas o problemas de comportamiento aún, Tsai y sus colegas encontraron que ya existía un patrón alterado de oscilaciones gamma en momentos de actividad esenciales para el aprendizaje y la memoria, mientras los ratones estaban en un laberinto.

Lo siguiente fue estimularlos con ondas gamma de 40 hertzios en esa región del cerebro tan importante en la formación y la recuperación de la memoria: el hipocampo. Estos estudios iniciales hicieron uso de la técnica conocida como optogenética, iniciada por Boyden y otros colegas y que les permite a los científicos controlar la actividad de neuronas que han sido modificadas genéticamente, iluminándolas. Con esta técnica, los investigadores estimularon ciertas células del cerebro conocidas como interneuronas, células que tienen la capacidad de sincronizar la actividad gamma de las neuronas.

Después de una hora de estimulación, los científicos encontraron una reducción en los niveles de la beta amiloide en el hipocampo entre un 40 a 50 por ciento. La estimulación en otras frecuencias no produjo los mismos resultados. Así, surgió la idea de utilizar un estímulo externo, la luz, para dirigir las oscilaciones gama en el cerebro. Diseñaron un aparato que consistía en una tira de LEDs que se podía programar para que brillara a diferentes frecuencias.

Usando este aparato, los investigadores encontraron que una hora de exposición a la luz con una frecuencia de 40 hertzios aumentaba las oscilaciones gamma y reducía a la mitad los niveles de la beta amiloide. Sin embargo los niveles de la proteína volvieron a la normalidad en 24 horas.

Los investigadores estudiaron luego si un tiempo más largo de tratamiento podría reducir las placas en ratones en estados más avanzados de la enfermedad. Trataron a los ratones una hora al día durante una semana, reduciendo de forma evidente el número de placas. Se preguntan ahora cuánto tiempo dura el efecto.

Los autores también encontraron que los niveles anormales de otra proteína involucrada en el Alzheimer, la Tau, se debían a los ritmos gamma alterados.

“Lo que hace esta investigación, de una forma estudiada con cuidado y ejecutada muy bien, es mostrar que las oscilaciones gamma, desde hace mucho tiempo ligadas a las funciones cognitivas, juegan un papel crítico  en la capacidad del cerebro para limpiar depósitos indeseables”, dice Alvaro Pascual-Leone, profesor de neurología en Harvard.

¿Cómo esas ondas gamma producen esos efectos? Después de su estimulación con la luz, el proceso de formación de la beta amiloide es menos activo. Igual se mejoró la capacidad de limpieza, labor que de forma continua realizan las células gliales, pero que en este caso, las ondas gamma “recogieron residuos y limpiaron el entorno, dejando saludables a las neuronas”, dice Tsai.

En los pacientes con Alzheimer, las células gliales se inflaman y secretan químicos que son tóxicos, enfermando aún más a otras células del cerebro. Sin embargo, cuando las oscilaciones gamma fueron aumentadas en el cerebro de los ratones, las células gliales sufrieron cambios morfológicos y recuperaron su capacidad de limpiar con eficiencia, eliminando las proteínas beta amiloideas.

La importancia de este estudio es que el aumentar las oscilaciones gamma en el cerebro hace al menos dos cosas para reducir la carga amiloide. Una es la reducción de la producción de la proteína. La otra, aumentar la actividad de las células microgliales para que limpien mejor.

En este espacio le hemos dedicado muchísima atención a todos los estudios sobre el Alzheimer, venidos desde diferentes campos de la biología. Lo malo es que la mayoría se han realizado en ratones o en cajas de vidrio, que no siempre terminan mostrando los mismos efectos benéficos en humanos. Pero lo alentador es ver cómo los investigadores no se rinden, que todos los días aparecen los resultados de nuevos hallazgos. La expectativa se mantiene muy alta.


martes, 16 de mayo de 2017






¿Cuál es el secreto mental de los "súper ancianos"?

Algunas personas mantienen la agudeza más allá de los 80 y los 90, y unos escáneres cerebrales podrían mostrar el motivo


A sus 89 años de edad, Donald Tenbrunsel es
algo así como un fenómeno. Navega por internet
con facilidad, habla felizmente sobre una amplia
variedad de temas oportunos, hace voluntariado y
lee con regularidad.
Tenbrunsel, conocido como uno de los "súper
ancianos", formó parte de un estudio que ayudó
a los investigadores a descubrir qué factores
podrían diferenciar a las personas mayores súper
agudas de sus pares.
¿El secreto? Los escáneres cerebrales
mostraron que experimentan un envejecimiento
del cerebro que es el doble de lento que las
personas promedio de su edad.
"Esto sugiere que los súper ancianos muestran
una trayectoria de envejecimiento distinta", dijo
la investigadora principal, Emily Rogalski, directora
de neuroimágenes en el Centro de Neurología
Cognitiva y Enfermedad de Alzheimer de la
Universidad de Northwestern. "Pierden volumen
cerebral a un ritmo mucho más lento que sus
pares promedio".
Para el estudio, Rogalski y sus colaboradores
midieron el envejecimiento cerebral al examinar el
grosor de la corteza (la capa externa de materia
gris en capas del cerebro) de cada persona.
La corteza es donde se encuentra la
conciencia, y donde se ubican todas las neuronas
responsables de los pensamientos y movimientos.
Es una parte esencial del pensamiento de nivel
alto, la memoria, la planificación y la resolución de
problemas, señaló Rogalski.

Otro neurólogo lo explicó así:
"Esencialmente, es nuestro cerebro", comentó
el Dr. Paul Wright, presidente de neurología del
Hospital de la Universidad de North Shore en
Manhasset, Nueva York, y del Centro Médico
Judío de Long Island en New Hyde Park, Nueva
York. "El encogimiento cerebral ocurre en una
progresión natural a lo largo del tiempo, y cuando
se pierde volumen cerebral, se pierde función".
Rogalski anotó que investigaciones previas han
mostrado que las cortezas de los súper ancianos
tienen un aspecto menos desgastado que sus
pares con un promedio de 80 años de edad, y
más o menos igual que las personas de 50 a 69
años de edad.
Pero una pregunta persistió:
¿nacieron los
súper ancianos con cerebros que tienen un mayor
volumen, y por tanto podían soportar mejor los
rigores del envejecimiento?
¿O sus cerebros tienen
el mismo tamaño que los de todos los demás,
y simplemente envejecen con una mayor lentitud?

Para responder a esa pregunta, los investigadores
rastrearon los cambios en el grosor de la corteza
durante un año y medio en 24 súper ancianos y
en 12 personas mayores promedio.

Ambos grupos perdieron una cantidad
significativa de volumen cerebral por el
envejecimiento, pero las personas mayores
promedio experimentaron una pérdida que era
más del doble que la de los súper ancianos: más
de un 2.2 por ciento, frente a un 1.1 por ciento.
"Parte del motivo de que podrían tener
volúmenes cerebrales distintos es que a lo largo
de las décadas han estado perdiendo volumen
cerebral a un ritmo distinto", planteó Rogalski.
Los hallazgos aparecen en la edición del 4 de abril
de la revista Journal of the American Medical
Association.

El Dr. Ezriel Kornel, neurólogo en el Colegio
Médico Weill Cornell en la ciudad de Nueva York,
dijo que al menos parte de la ventaja cerebral
de los súper ancianos es genética, y que algunas
personas simplemente nacen con dones.
Pero es probable que haya influencias ambientales
que también contribuyan a un envejecimiento
cerebral más sano, sobre todo en el útero y en la
niñez temprana, añadió Kornel. Por ejemplo, la
investigación ha mostrado que los niños criados
en la pobreza tienden a tener unos cerebros más
pequeños.

"Hay muchos factores involucrados", dijo
Kornel. "Quizá incluso los factores estresantes
externos de la niñez pueden influir en la forma en
que el cerebro se desarrolla".
Rogalski dijo que la investigación futura se
enfocará en los factores genéticos que influyen en
el envejecimiento del cerebro, lo que con algo de
suerte ofrecerá a los investigadores "objetivos"
contra el envejecimiento que se puedan manipular
con medicamentos u otras terapias.

Aunque actualmente no hay métodos
probados para conservar el volumen de
la corteza, la investigación ha mostrado
cambios específicos en el estilo de vida
que los adultos mayores pueden realizare
para mantenerse agudos a medida que
envejecen, señalaron Kornel y Wright.

Éstos incluyen:
• Un ejercicio físico regular, incluyendo el
entrenamiento en fuerza.
• Una dieta saludable y equilibrada.
• Ejercicios cerebrales con rompecabezas o
tareas desafiantes.
• Una vida social activa.
"Todos comprenden que van a morir, pero las
personas no quieren sentir que perderán su
capacidad de pensar y de ser quienes son", dijo
Kornel. "Esta es la próxima gran frontera en la
ciencia, averiguar cómo podemos prevenir el
deterioro general del cerebro".
Artículo por Health Day,

FUENTES: Emily Rogalski, Ph.D., director, neuroimaging,
Cognitive Neurology & Alzheimer's Disease Center,
Northwestern University, Chicago; Paul Wright, M.D.,
chair, neurology, North Shore University Hospital,
Manhasset, N.Y., and Long Island Jewish Medical Center,
New Hyde Park, N.Y.; Ezriel Kornel, M.D., neurologist,
Weill Cornell Medical College, New York City; April 4,
2017, Journal of the American Medical Association
HealthDay