domingo, 9 de enero de 2011

Escenario en Plaza de Armas de Vicuña

Cuando los padres necesitan de la decisión de sus Hijos



Una historia real en Estados Unidos, nos deja pensando y analizando la personal relación con nuestros padres, pasados los 80 años.
El cambio de rutina y de vida entre hijos y padres mayores se produce en un momento de certeza, es el instante cuando se constata que ellos no pueden valerse por sí mismos y no pueden seguir con su vida independiente.
Es doloroso y triste, porque es aceptar que esos padres y madres brillantes, inteligentes, valientes, obstinados y voluntariosos que nos enseñaron la vida, tienen que doblegarse y entregarse al cuidado de los hijos, en casa de ellos o en casas de reposo seleccionados por ellos.


Esta es la historia:
“Mi padre tenía 80 años, era un hombre cuya fortaleza de mente, le había dado grandes logros en la vida. Logró hacerse abogado de Yale, a pesar de que su madre fue humilde y nunca conoció a su padre. Tuvo 3 hijos, a quienes crió como padre soltero ya que su matrimonio fracasó luego de algunos años.
Vivió en Fénix por más de 40 años y todos los veranos viajaba a Virginia y permanecía cerca nuestro para el disfrute de actividades al aire libre, cenas y el intercambio en familia.
Sin embargo, su salud se debilitó y se hizo más vulnerable, razón por la cual. decidí, después de mucho esfuerzo, que se mudara en forma permanente, cerca mío en Virginia.
2 años después, mi padre murió en un momento en que estaba solo en su departamento. Siempre decía que estaba bien, que no necesitaba ayuda, que se las arreglaba. Pero, en realidad, él estaba al borde de una depresión y un ataque de ansiedad que finalmente, lo hicieron desfallecer y morir”.
Aquí la enseñanza es grave. No tenemos duda de que los tiempos de hoy nos preparan con la infraestructura física y tecnológica para ayudar a nuestros adultos mayores, pero nos falta tener la Infraestructura CULTURAL, para darles el verdadero apoyo que necesitan, esa aceptación respeto y cariño por sobre todo, con incentivos y actividades que los ubiquen donde se merecen.
¿Estamos preparados para recibir en plenitud a nuestros padres adultos mayores en nuestras vidas y en nuestra sociedad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario